El arte me emociona, necesito encontrar la realidad a través de la pintura, de la poesía y la contemplación en silencio de algo bello. Después trato de alcanzar ese tiempo perdido en el que solo se aprende a morir.
Dejé escapar al hombre,
corre, huye –grité-
eres libre -le dije-
lo descolgué,
le quité los clavos,
lo liberé de la cruz,
desde entonces
Jesús
vive en mi corazón.
Madrid, 5 de diciembre de 2013