El arte me emociona, necesito encontrar la realidad a través de la pintura, de la poesía y la contemplación en silencio de algo bello. Después trato de alcanzar ese tiempo perdido en el que solo se aprende a morir.
El Dios al que yo amo no me castigará por amar, ni por sentir, ni por hablar, pues Él me dio corazón, sentimientos y boca. Pues el Dios al que yo amo no está escrito, ni hablado, ni alabado, está en casa esperando un milagro; a ti, solo a ti.
Ama y comprenderás.
Estas palabras no son mías.